Entre horas de soledad, interminables días, te deseo.
No sé si es esa la fuente, tu secreto.
No sé si ilusionas a quienes ya no tienen más que esperar
Que el sueño, tu anhelo. El sueño de amar.
Vives en el silencio,
Esa obscuridad que te crea,
Esa que llena tu nombre de fuego,
Y a mi corazón llena de pena.
Si te nombro...
Esa realidad siempre deshace deseos.
Siento que muero si no te tengo.
Siento que no vivo si solo existes en mis pensamientos.
Quisiera a los cuatro vientos poder gritar
Que es posible, es posible amar.
Luego, con garras ambiciosas desgarras mi piel.
De mis charcos de sangre te doy de beber.
Si eres un sueño quiero despertar,
Sino grito, o me dan ganas de matar.
Mataré a golpes este codiciar,
Con la esperanza, siempre, de que quieras regresar.

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